 La Legión Cóndor, creación y ayuda alemana a la España Nacional Ante todo quisiera destacar que la Legión Cóndor era una unidad alemana que intervino en la Guerra Civil Española a favor de los Nacionales. El nombre de Legión Cóndor se le dio al Cuerpo de Voluntarios de la Luftwaffe. A esta unidad dentro de las Fuerzas Aéreas Alemanas se le dio el número 88. Para que la Legión Cóndor llegase a España se dieron unos hechos previos a su formación. Un nuevo personaje aparece en la historia de la guerra española, cuya actuación fue de lo más positiva a favor de los intereses de los nacionales: el almirante Canaris, jefe del Adwerh(servicio secreto alemán). El almirante participó en las reuniones de Bayreuth, sin duda desde los primeros momentos de iniciarse la ayuda alemana a España Canaris fue un de los peones de Hitler que más activamente intervino en el desarrollo de los hechos. Aunque no se tienen noticias de que existiese algún tipo de relación entre el almirante y el general Franco, sí que la había con alguno de los comprometidos; éste fue el móvil que influyó al Führer para encargarle la misión de exponer al “Caudillo” la conveniencia de que se aceptara, también con ayuda militar, la actuación en la guerra de España de una Unidad Aérea Alemana, para asegurar la victoria final y contrarrestar así el número de combatientes extranjeros que habían engrosado las filas del Ejército marxista. En los últimos días del mes de octubre de 1936 el almirante Canaris se desplazó de Berlín a Salamanca para entrevistarse por primera vez con el general Franco, ya investido de sus cargos de Generalísimo de los Ejércitos Nacionales y de la Jefatura del nuevo Estado Español. Una vez a solas con Franco, Canaris, que dominaba perfectamente el castellano le informó de todo lo que sabía de la ayuda de Francia y de la U.R.S.S a los republicanos. La información detallada de la cantidad de hombres, material, alimentos, etc..., que había llegado a la zona enemiga, datos que había obtenido a través de los agentes del ABWEHR(Servicio de espionaje de les fuerzas alemanas), que dicha Jefatura ostentaba y por los servicios de la embajada alemana en Madrid. El embajador alemán ante el Gobierno Republicano, que a pesar del acercamiento de Alemania a los “rebeldes” continuaba en su lugar, informaba en Berlín de los hechos acaecidos en la zona enemiga. Por él se supo de los primeros intercambios de conversaciones con Rusia en los primeros días de la guerra civil y de la llegada a Madrid, el 24 de agosto, del primer embajador soviético, Marcelo Rosemberg. En Moscú, a partir del primero de septiembre, se tomaron disposiciones técnicas con vistas a la realización de una ayuda completa. Los primeros oficiales rusos llegaron con Rosemberg y los primeros aviones poco después. Con este material vinieron un mayor número de oficiales que llegaron a desempeñar un papel más importante que el de los militares republicanos Rojos, Miaja , Pozas , etc, destacando entre aquellos Goriev, que dirigió el Estado Mayor; Paulov, que envió las unidades blindadas, y Douglas, el encargado de los aviones, en la que formaban unos 160 pilotos rusos, borró por completo a Hidalgo de Cisneros, quien afirmó en sus “Memorias” que “la aviación republicana estaba en su mayoría representada por aviones soviéticos”. El almirante comunicó además que el gobierno de Largo Caballero había exportado por aquellos días la mayor parte del oro de las reservas españolas, como condición previa impuesta desde las negociaciones ruso-españolas de los meses de agosto y septiembre, para la compensación de las ayudas que venían prestando en hombres, en material y alimentos. Canaris insistió sobre la repercusión de esta ayuda y trató de convencer al Generalísimo para que solicitase más protección de Roma y Berlín. Franco, a pesar de que era consciente de la situación creada por estos esfuerzos que recibía el enemigo, estaba completamente seguro de que con los reclutamientos que se realizaron en la zona que él ocupaba se incrementaría suficientemente la necesidad de personal. Comprendía que tendría que equipar a este nuevo ejército, para el que no contaba con material suficiente y que únicamente podría conseguirlo de Italia y Alemania, independientemente de que sus agentes en Inglaterra pudiesen adquirirlo allí o en otros países, por medio de los créditos que se les había facilitado y que operaban en Londres. Sabía que, al igual que en la zona republicana donde los extranjeros intervenían en la guerra, podría contar con la ayuda de unidades armadas que por parte italiana y alemana se lo proponían, pero conociendo al pueblo español, celoso de su independencia, le repugnaba recurrir a este extremo. Canaris le manifestó que estaba autorizado por Hitler para asegurarle que, además de algunas concesiones económicas, no le exigían nada que pudiera perjudicar en lo más mínimo la independencia española y su integridad territorial. La entrevista transcurrió con completa comprensión por ambas partes. El almirante fue exponiendo la visión que Alemania tenía del desarrollo de la guerra, dada la táctica seguida hasta el momento. Franco le afirmó que su táctica metódica de no exterminar al enemigo ni destruir sus ciudades, el campo, la industria y la producción, llevaba una mirada patriótica, con vistas a una efectiva paz interior el día de la victoria final. Que él se había formado el concepto real de la guerra española, que no tenía parangón con la idea de las guerras modernas. Según el estilo clásico, no tenía sentido abstenerse de la destrucción masiva de una ciudad para conseguir un objetivo importante; pero en este caso no se pretende destruir una población, como debería hacerse estratégicamente. Las operaciones de destrucción masiva de objetivos militares y núcleos urbanos debían restringirse por el hecho de que el territorio adversario y sus habitantes se consideran parte integrante del mismo territorio, que tenía que rescatarse con sus gentes en el mejor estado posible. Canaris comprendió y compartió este parecer, hasta tal punto que durante toda la guerra le ayudaría en este sentido, no solo contra los dirigentes nacional-socialistas, sino incluso contra los italianos, cuando ambos amenazaron con abandonarle si no se sometía a las exigencias, que no eran otras que la rápida guerra total, con sus secuelas destructivas a gran escala. Las exigencias las expuso Canaris, que era portador de las condiciones alemanas para una ayuda más positiva en todo lo referente a la aviación y la intención de Goering de enviar a España unidades regulares aéreas. Las condiciones generales del gobierno alemán, agregó Canaris, eran las siguientes: 1. Que las formaciones alemanas que viniesen a España se pondrían al servicio de un jefe alemán que se entendiese directamente con el general Franco, de quien únicamente podía recibir órdenes y al que rindiese cuentas de sus actuaciones. Con respecto al exterior se salvaguardarían las apariencias con las designaciones de un servicio español.2. Que el personal alemán, que ya venía actuando, procedente de las anteriores expediciones, se integraría con su material a la nueva unidad.3. Que se garantizara la protección de las bases aéreas alemanas con fuerzas de tierra española.4. Que las operaciones combinadas terrestres y aéreas fuesen más efectivas con el objetivo de liquidar rápidamente la guerra, dirigiéndolas sobre todo a los puertos de mayor importancia para cortar las continuas llegadas de refuerzos para el enemigo. 5. La firma, sin reserva, de estas condiciones por parte española significaría el aumento necesario de la ayuda prometida. Asimismo Canaris explicó que este cuerpo aéreo se denominaría LEGIÓN CÓNDOR. Que el reconocimiento oficial del Gobierno Nacional para Alemania e Italia se realizaría al ocupar Madrid y que el representante alemán ante el gobierno sería el general Wilhelm von Faupel ( en aquel momento cerraría como delegado el teniente coronel Warlimont, ya que su papel principal fue el de enlace entre las fuerzas alemanas y los gobiernos españoles y alemanes). Franco insistió tenazmente en sus primeras manifestaciones en que quería evitar a toda costa destrucciones y que consideraba no del todo aceptables las condiciones que imponía Alemania. Como consecuencia de la entrevista, se autorizó en Berlín el día 30 de octubre la formación de la LEGIÓN CÓNDOR y su urgente preparación para trasladarla a España. 
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