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Hechos y Anécdotas de los Republicanos PDF Imprimir E-mail
El campo de aviación de La Senia fue construido por los republicanos en 1937. Un día, a principios del año 37, llegó un general republicano al pueblo que era moreno, no muy alto y llevaba bigote. Este hombre habló con el alcalde de La Senia de aquella época, Eduardo Cortiella Abella, y le dijo que los huertos que había en la zona de la carretera que iba de La Senia a San Rafael en la carretera de La Senia a la Galera eran ahora propiedad del ejército.

Desde ese momento empezaron a arrancar todos los olivos y a allanar el terreno de la zona donde tenía que ubicarse el campo.   Cuando el terreno estuvo listo, se construyeron el edificio y el refugio que todavía existen en la actualidad. En el edificio dormían los soldados, y los pilotos lo hacían en tiendas de campaña o en las casas de la gente de La Senia. Los campos se terminaron de construir el 9 de septiembre de 1937 aproximadamente.

 

Cuando el campo de aviación estuvo acabado, empezaron a llegar los aviones. La gente del pueblo desde el primer día en que llegaron los aviones fueron todos a ver cómo aterrizaban. La gente se colocaba por los alrededores del campo subidos en los olivos para ver mejor los aparatos. Los primeros aviones fueron unos cazas de dos alas (una encima de la otra, así que podríamos decir que eran cuatro). Los republicanos no tenían ninguna experiencia de vuelo. Para hacer aterrizar a los aviones fueron necesarios muchos intentos y cada vez que parecía que iban a conseguirlo, el avión volvía a elevarse. Así que lograr que aterrizase el primer avión les costó más o menos un par de horas. Posteriormente, ya aprendieron a hacer aterrizar los otros aviones. Al cabo de pocos días los Polikarpov I-16 y los Katiuskas ya lo hacían. Estos aviones republicanos iban a atacar a los nacionales situados en la zona de  Castellón y Valencia.     Las “Escuadrillas” de los aviones rusos Polikarpov I-16, eran pilotados por rusos que se alojaban en una fonda, situada donde hoy está la pastelería Bosch.   Uno de estos pilotos, Nicolás Bolochinco está enterrado en nuestro pueblo. El 4 de noviembre de 1937 por la mañana sonó una alarma y tuvo que marcharse  rápidamente con su I-16. Al avanzar por la pista de despegue y dar gas a su aparato, éste no sacó potencia suficiente y al intentar elevarse se estrelló contra los olivos del final de la pista del campo.  Él resultó muerto y fue enterrado en el cementerio en una lápida que además de su nombre estaba ornamentada con la hoz y el martillo, símbolos del comunismo. Al cabo de un tiempo y por motivos políticos, su lápida se perdió, y actualmente se desconoce el lugar exacto donde fue enterrado.

La época republicana en La Senia duró muy poco tiempo, el 14 de abril de 1938 ya entraron los nacionales en el pueblo. Entraron tan pronto porque estaban en Canet lo Roig, y allí oyeron decir que en La Senia no oponían resistencia, y como efectivamente no lo hicieron, entraron como si nada. Poco después de su llegada se produjo un tiroteo porque en Rossell todavía estaban los republicanos y querían volver a entrar en el pueblo. Dicho tiroteo tuvo lugar en la Plaza España, donde ahora está el mirador. El tiroteo sólo duró una noche, pero murió un jefe de los nacionales. La primera unidad de las tropas nacionales que entraron en La Senia fue el mismo día 14 de abril. Entraron por el puente de las Casas del Río y fue el 3er Escuadrón del Regimiento de Caballería Villarobledo.  Al día siguiente entró el ejército italiano que reforzaba a los nacionales. Cuando llegaron, empezaron a repartir tabaco y chocolate por las calles entre la gente del pueblo. Después de ellos, llegaron los soldados musulmanes que se dedicaron a comercializar, y todo lo que vendían lo querían cobrar en monedas de plata. Como los republicanos se quedaron poco tiempo en el pueblo se saben pocas anécdotas. Una sería que como muchos pilotos residían en casa de los habitantes de La Senia es que cuando se  marcharon del pueblo, algunos de ellos le dejaron como regalo a la señora de la casa donde se habían alojado una pastilla de jabón.  

 

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